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Biogás:
El combustible de los residuos, una fuente alternativa y limpia.
Se origina por las bacterias en proceso de biodegradación de la materia orgánica "detritus", humanos o no, en ausencia de aire (esto es, en un ambiente anaeróbico).. Para extraer de ellos gas inflamable en cantidades apreciables y disponer del abono restante, que se puede devolver con provecho a la tierra.
En el mecanismo, millones de microorganismos conviven en una simbiosis, donde unos organismos dependen de la actividad de los otros. La primera etapa es la hidrólisis, luego se pasa a la producción de ácidos y finalmente se obtiene el metano, que es el principal componente del gas natural.
Para su producción se necesitan dispositivos llamados biodigestores y sus costos dependen del material que se use para construirlos, que van desde membranas hasta acero inoxidable. Los biodigestores son alimentados con estiércol de vaca u otros animales, residuos orgánicos domiciliarios o industriales.
El biogás tiene como promedio un poder calorífico entre 4.500 a 5.600 kilocalorías por m³. Este gas se puede utilizar para producir energía eléctrica mediante turbinas o plantas generadoras a gas, en hornos, estufas, secadores, calderas, u otros sistemas de combustión a gas, debidamente adaptados para tal efecto.
De acuerdo con el alimento que se suministre al digestor, la producción de biogás varía considerablemente. Así por ejemplo una tonelada de estiércol de vaca permite producir 183 metros cúbicos de gas, mientras que la misma cantidad de aceite usado eleva el rinde a 870.
La producción de biogás tiene amplia difusión en China y la India con la instalación de biodigestores de pequeños volúmenes, ya que tienen la mayor parte de su población en zonas rurales. También Cuba ha recurrido a esta tecnología en virtud de su déficit de combustibles fósiles.
Entre los países europeos, Alemania lidera el desarrollo del biogás: produce 1.600 megavatios (MW) de electricidad y 6.000 millones de metros cúbicos de biogás para diferentes usos. En Sudamérica, Brasil tiene un gran desarrollo y en menor medida Colombia y Perú.
Modelos de biodigestores familiares
Los modelos de biodigestores familiares, construidos a partir de mangas de polietileno tubular, se caracterizan por su bajo costo, fácil instalación y mantenimiento, así como por requerir sólo de materiales locales para su construcción.
La falta de leña para cocinar en diferentes regiones de Bolivia hace a estos sistemas interesantes para su difusión, divulgación y diseminación a gran escala. Las familias dedicadas a la agricultura, suelen ser propietarias de pequeñas cantidades de ganado (dos o tres vacas por ejemplo) y pueden, por tanto, aprovechar el estiércol para producir su propio combustible y un fertilizante natural mejorado. Se debe considerar que el estiércol acumulado cerca de las viviendas supone un foco de infección, olores y moscas que desaparecerán al ser introducido el estiércol diariamente en el biodigestor familiar. También es importante recordar la cantidad de enfermedades respiratorias que sufren, principalmente las mujeres, por la inhalación de humo al cocinar en espacios cerrados con leña o bosta seca. La combustión del biogás no produce humos visibles y su carga en ceniza es infinitamente menor que el humo proveniente de la quema de madera.
Son tres los límites básicos de los biodigestores: la disponibilidad de agua para hacer la mezcla con el estiércol que será introducida en el biodigestor, la cantidad de ganado que posea la familia (tres vacas son suficientes) y la apropiación de la tecnología por parte de la familia.
El proceso de los biodigestores
El proceso consiste en la fermentación de residuos orgánicos por medio de bacterias dentro de un recipiente herméticamente cerrado y desprovisto de aire en su interior.
Los residuos orgánicos mezclados con agua, para formar una pasta, se va vertiendo a diario en un depósito. El contenido pasa al fermentador por la acción de la gravedad cuando se abre la válvula penetra por una juntura hermética en el interior y evita la formación de espuma. El recipiente se halla bien aislado. Cada nueva entrada de residuos hace pasar una cantidad equivalente de materia fermentada al colector. La fermentación dura entre 14 y 35 días según la temperatura del interior, de manera que la aportación diaria deberá oscilar entre 1/14 y 1/35 del volumen del fermentador, para lograr el "tiempo de permanencia" adecuado. El gas asciende en forma de burbujas al espacio libre, y una conducción lo lleva, por medio de un sifón, al depósito de GAS
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